La inauguración oficial de las finales de los Juegos Nacionales Juveniles Evita 2026 en el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata, encabezada por el secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, añade un fuerte elemento de contraste político e institucional entre la gestión nacional de Javier Milei y el Ejecutivo bonaerense de Axel Kicillof.
Mientras el funcionario nacional ponderó el impacto económico del certamen en el consumo marplatense y celebró la presencia de 20 provincias, el trasfondo expone la fractura política con La Plata: la Provincia de Buenos Aires desistió de presentar delegación en los juegos nacionales.
Mientras Guillermo Montenegro se ordena nuevamente en el municipio, Scioli aprovecha sus influencias para caminar el distrito y con la inauguración de los Juegos Evita es la segunda vez en el mes que camina el distrito.
La presencia de Scioli en suelo bonaerense para liderar un evento con participación federal pero sin delegación de la Provincia de Buenos Aires evidencia el nivel de tensión presupuestaria e ideológica entre la Nación y el Sillón de Dardo Rocha.
La decisión del gobernador Kicillof de no enviar competidores a la edición nacional respondieron al desfinanciamiento de las partidas federales por parte de la Casa Rosada. En su lugar, el Ejecutivo provincial priorizó volcar los recursos en la realización de los Juegos Bonaerenses (que reunieron a más de 30.000 finalistas en Mar del Plata semanas atrás), reivindicando un modelo de financiamiento estatal 100% bonaerense frente al recorte presupuestario nacional.