La tensión política dentro del oficialismo nacional escaló de forma significativa tras la profundización de las discrepancias públicas y estratégicas entre la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, y la mesa chica del Gobierno que conducen Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Las marcadas diferencias expuestas por Bullrich sobre la política exterior, el tono del discurso oficial frente a la prensa y la exigencia de correcciones en el rumbo económico para no dinamitar la reelección culminaron con su ausencia deliberada en la reunión de Gabinete celebrada en la Casa Rosada.
El malestar interno terminó de estallar luego de que Bullrich manifestara abiertamente en entrevistas periodísticas encontrarse “preparada para ser Presidenta”, aunque matizara señalando que se debe “saber esperar el momento”.
El presidente de la Cámara de Diputados y vicepresidente del partido LLA, Martín Menem salió a clausurar de forma taxativa cualquier hipótesis de primarias o internas en el espacio oficialista.
“No hay dos candidatos en La Libertad Avanza a la Presidencia. Soy vicepresidente del partido y te diría que es unánime la idea de que el único candidato de La Libertad Avanza es Javier Milei”, sentenció Menem ante la FURP, calificando el liderazgo del mandatario como “único e irrepetible”.
El fragmento de la intervención de Menem fue rápidamente amplificado por la estructura digital que responde a Karina Milei, publicación que el propio Presidente retuiteó de forma inmediata, convalidando el mensaje de candidatura exclusiva.