El mercado cárnico argentino registró en septiembre un marcado reordenamiento en las pautas de consumo. Según el último informe de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (CAICCHA), las ventas de carne fresca de cerdo se incrementaron un 13,4% interanual, empujadas por una brecha de precios favorable frente a la carne vacuna y el pollo.
En contraposición, el consumo de chacinados y productos elaborados sufrió una contracción del 9,7% en el mismo período.
El comportamiento dispar refleja la erosión del poder adquisitivo y el vuelco de las familias hacia cortes frescos más económicos como sustitutos en la canasta básica.
El desempeño del tercer trimestre profundizó el cambio de hábito en la mesa de los argentinos. En el acumulado enero-septiembre, las ventas de cortes frescos registraron un alza del 7,7%, mientras que los chacinados cayeron un 4,9%.
Mientras que en el tercer trimestre (Julio-Septiembre), la carne fresca creció un 10,8% interanual, mientras que los elaborados retrocedieron un 9,9%.
Los productos procesados acumulan siete meses consecutivos de bajas. Sin embargo, la fuerte tracción de los cortes frescos permitió al sector porcino cerrar los primeros nueve meses del año con una mejora global del 1,3%.
La principal causa de la expansión del cerdo fresco reside en su menor ritmo de incremento respecto de sus competidores directos y del índice general de precios.
Al cierre del tercer trimestre, la carne de cerdo se consolidó un 13,8% más barata que la carne vacuna y un 3,1% por debajo del pollo, posicionándose como la proteína animal más accesible para los hogares golpeados por la recesión en el Gran Buenos Aires y las provincias.