Una encuesta realizada en la primera semana de septiembre por la consultora Proyección expuso un complejo panorama socioeconómico y político en Argentina.
Aunque el 63,3% de la población considera que el país atraviesa una crisis económica estructural y solo el 9,6% la describe como estable, la intención de voto hacia las elecciones muestra un escenario de paridad técnica: en un hipotético balotaje entre Javier Milei y Axel Kicillof, la diferencia es de apenas seis décimas (40,8% a 40,2%).
El diagnóstico social ubica a los bajos ingresos familiares como la principal preocupación de la ciudadanía (53%), superando a la corrupción (35,7%), la inseguridad (34,9%), el desempleo (27,9%) y la inflación (27,1%).
Asimismo, la atribución de responsabilidades muestra una inflexión en la opinión pública: el 51,4% responsabiliza a la actual administración libertaria por la coyuntura, mientras que un 31,9% mantiene la responsabilidad en la gestión anterior.
El impacto en la economía doméstica refleja que el 70,1% sostiene que su situación familiar empeoró o sigue igual de mal, y un 61,7% de los hogares debió recurrir al endeudamiento para cubrir gastos diarios durante septiembre.
Paralelamente, el Índice de Perspectiva Económica (IPE) se consolida en 2,07 puntos dentro de la franja de estancamiento, marcando una brecha de expectativas entre los votantes de La Libertad Avanza (2,84) y los de Fuerza Patria (1,31).