La Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires otorgó media sanción al proyecto denominado Ley Ema, una iniciativa que crea el programa provincial de Prevención y Abordaje Integral de la Violencia Digital en las instituciones educativas.
Impulsada a partir del caso de Ema Bondaruk, la adolescente que se suicidó tras sufrir hostigamiento y la difusión no consentida de imágenes íntimas, la norma busca incorporar la perspectiva de derechos digitales, consentimiento y uso responsable de tecnologías en el diseño curricular.
En diálogo con La Letra Chica sobre el impacto de la sanción y los pasos a seguir, Laura Sánchez, madre de la joven y referenta del colectivo Defensoras Digitales, remarcó la importancia de transformar la tragedia personal en una herramienta de protección colectiva.
A la vez, instó a romper la brecha generacional e involucrar activamente a familias, docentes y al Estado en la concientización sobre el ciberacoso.
Sánchez expresó que lograr la aprobación de la ley ratifica su compromiso y le otorga un sentido de trascendencia a la partida de su hija. “Convertir el nombre de EMA en ley genera una emoción tremenda, pero no alcanza con la aprobación: hay que militarla y llevarla al territorio”, afirmó.

Frente a los sectores políticos que rechazan o relativizan la problemática en las aulas, la activista enfatizó la necesidad de comprender que las violencias digitales atraviesan la vida concreta de las infancias y adolescencias. Sostuvo que se trata de un tema transversal que exige construir una mirada empática por encima de colores políticos o estratos sociales.
Respecto a las etapas futuras, la referenta de Defensoras Digitales remarcó que el foco de la ley debe estar puesto en la prevención educativa. “Buscamos que las adolescencias sean sujetas de derecho también en los territorios digitales. El trabajo que viene es pedagógico y comunitario, uniendo a escuelas, familias y Estado”.