En una exposición ante el Consejo de las Américas, Javier Milei volvió a subir el tono para blindar su programa económico, apuntando contra economistas, periodistas y la oposición.
Tildó de “herramientas oxidadas” las críticas de los especialistas y negó la pérdida de puestos de trabajo: “Vienen los imbéciles diciendo ‘aumenta el desempleo’”, disparó.
Según su visión, al sumar la informalidad se registró un alza de puestos, aunque el INDEC situó la desocupación oficial en el 7,8%, superando marcas de mediciones previas.
Respecto a las empresas que bajan la persiana, Milei argumentó que “es deshonesto mirar sólo las que cierran y no las que abren”. En materia inflacionaria, festejó el 0,8% de julio.
Además, prometió un nuevo show: “Haré otro recital”, aunque omitió que la cifra corresponde al índice mayorista y el IPC familiar escaló al 2,1%.
El jefe de Estado ponderó de igual forma el superávit, afirmando que devolvió 100.000 millones de dólares en impuestos y que bajó la indigencia del 20% al 6%.
“Falta un montón y la foto sigue siendo horrible, pero la película sigue siendo la mejor película de la historia argentina”, remarcó al desestimar el freno en el consumo.
Asimismo, acusó a la oposición de intentar "romper todo" e interpretó como un "golpe de Estado" las leyes aprobadas en el Congreso que ponían en riesgo la caja.

Bajo una lógica binaria, el libertario contrapuso su gestión al fantasma caribeño: “No quieren volver al pasado y convertirse en Cuba”, aseveró ante el empresariado.
Finalmente, el mandatario entrelazó las variables del empleo y las jubilaciones con su habitual prédica contra la interrupción voluntaria del embarazo.
Tildó de “locura de los pañuelitos verdes” la tendencia demográfica y remató: “Esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre nos cuesta en términos de crecimiento”.