lunes 10 de agosto de 2026 - Edición Nº2805

Política | 10 ago 2026

La era Milei

Un 78% de los hogares percibe ingresos por debajo del promedio nacional

Un estudio elaborado por la Fundación Encuentro a partir de datos de Consultora W señala que el ingreso promedio familiar alcanzó los 2,8 millones de pesos en el primer trimestre de 2026. Un 21% de los hogares no logra cubrir la canasta básica.


A pesar de la estabilización en los indicadores macroeconómicos, la baja inflacionaria y una paulatina recomposición salarial, el consumo masivo en la Argentina continúa sin registrar un repunte significativo.

Un informe publicado por la Fundación Encuentro, sobre la base de estimaciones elaboradas por la Consultora W, expone la brecha distributiva detrás de este fenómeno: el 78% de los hogares del país percibe ingresos netos por debajo del promedio nacional, fijado en 2.800.000 pesos mensuales para el primer trimestre de 2026.

El relevamiento subraya que el valor promedio resulta distorsionado por los estratos de mayores ingresos. Únicamente los segmentos pertenecientes a la clase alta y media alta superan dicho umbral, mientras que la franja comprendida entre la clase media baja y la clase baja subsiste con presupuestos inferiores.

Asimismo, el estudio advierte que un 21% del total de las familias se encuentra sumergido por debajo de la línea de pobreza.

La propensión marginal al consumo frena la recuperación

El análisis de la entidad señala que la debilidad del consumo responde a la dinámica propia de los sectores de menores recursos, donde la propensión a destinar el ingreso total a la compra de bienes esenciales es considerablemente más elevada.

El 78% de las familias con menores ingresos constituye el motor principal del consumo masivo de alimentos, bebidas y artículos de primera necesidad. Aunque sus salarios reales comenzaron a recuperarse, el poder de compra disponible resulta insuficiente para retornar a los niveles previos a la crisis.

Los hogares que se ubican por encima de la media nacional mantienen un patrón de consumo desacoplado de la coyuntura salarial inmediata, mostrando una normalización más acelerada en sus niveles de gasto pero sin el volumen suficiente para traccionar el mercado interno.

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