La crisis diplomática entre la Argentina y Brasil alcanzó este martes su punto de mayor tensión desde el retorno de la democracia.
En una medida excepcional, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva resolvió retirar de manera indefinida a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y degradar la representación diplomática brasileña al nivel de encargado de negocios, una decisión que refleja el severo distanciamiento entre las diplomacias de ambos países.
La determinación fue ratificada por altas fuentes del Palacio de Itamaraty, desde donde remarcaron que el diplomático no retornará a la capital argentina mientras persistan los ataques verbales desde la Casa Rosada.
En simultáneo a la reducción del rango de la delegación, la cancillería brasileña volvió a convocar al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para transmitirle un nuevo reclamo formal.
El origen del conflicto se remonta al fin de semana pasado, cuando Javier Milei viajó a San Pablo para participar en la Convención Nacional del Partido Liberal y expresar su apoyo a la postulación presidencial de Flávio Bolsonaro.
Durante su discurso, el mandatario argentino calificó a Lula da Silva como “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”, además de dirigir agravios contra el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, por haberle denegado la autorización para visitar a Jair Bolsonaro.