La Unión Cívica Radical (UCR) de la provincia de Buenos Aires dará un paso fundamental en su postergado proceso de normalización institucional y reorganización política.
El próximo 8 de agosto, el radicalismo bonaerense confluirá en un gran acto en la ciudad de La Plata, donde quedará formalmente constituida la nueva Convención partidaria y se presentará oficialmente la conducción del Comité Provincia que encabeza el diputado Emiliano Balbín.
Con esta movilización, los caciques del partido buscan dejar atrás una larga etapa de fractura interna y enviar un mensaje de fortaleza hacia adentro y afuera de la coalición.
El escenario elegido para el reencuentro de la militancia y la dirigencia es el club Atenas, un espacio emblemático donde pasó Raúl Alfonsín y Ricardo Balbín.
El objetivo prioritario de la jornada será la conformación de la Convención, el órgano deliberativo de máxima jerarquía institucional que tiene bajo su exclusiva responsabilidad constitucional la tarea de definir y aprobar la política de alianzas electorales del radicalismo bonaerense ante los futuros desafíos de urnas.
La arquitectura de la lista de unidad que hoy conduce la UCR bonaerense es el resultado de un trabajoso pacto sellado en mayo entre los sectores de mayor peso en los 135 municipios.
El entendimiento logró sentar en la misma mesa a Adelante Buenos Aires, la corriente liderada por el senador nacional Maximiliano Abad, y a Futuro Radical, el espacio referenciado en el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el senador Martín Lousteau.
También se sumó el sector del exintendente Miguel Fernández, la legisladora Alejandra Lordén y un nutrido grupo de intendentes del interior que originalmente impulsaban al diputado Pablo Juliano.
El evento servirá como la presentación oficial ante la militancia de la mesa ejecutiva de Balbín, quien asumió formalmente las funciones operativas del Comité el pasado 7 de junio, marcando el inicio de una conducción colegiada que busca curar las heridas de la última interna.
Con todas sus estructuras formales finalmente operativas, el radicalismo de la provincia de Buenos Aires quedará habilitado legalmente para meterse de lleno en el debate más urgente de su agenda: la política de alianzas para las próximas elecciones legislativas.
El partido deberá definir si mantiene su perfil de identidad propia, si intenta reconstruir una opción de centro moderado o si cede ante las presiones de los sectores que promueven un acercamiento con las terminales de la derecha liberal de cara al rearmado del tablero bonaerense.