En la antesala de la semifinal del Mundial 2026 en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, la efervescencia por el choque entre la Selección Argentina e Inglaterra reactivó debates que exceden lo estrictamente deportivo.
Frente a la marea de pasiones y el resurgimiento de cantos de tribuna que aluden al conflicto bélico de 1982, el Centro de Excombatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata salió a marcar un límite ético e institucional contundente: “Una cosa es el fútbol, otra muy distinta es la guerra y sus consecuencias”.
El vicepresidente de la organización platense, Hugo Robert, desmitificó la utilización del fútbol como canalizador del patriotismo y reclamó “ponerle mucha razón al sentimiento” para evitar que la memoria de los caídos termine reducida a un folklore de cancha.
#ElDespertador ⏰ Argentina - Inglaterra
— 221 Radio 103.1 (@221radio) July 14, 2026
📝 El mensaje del @cecimlaplata a la Scaloneta: "Sobre los enfrentamientos contra los ingleses, queremos decirles algo con el corazón en la mano: Diego ya nos vengó"
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Robert coincidió en parte con el director técnico de la Selección, Lionel Scaloni, respecto a que en el vestuario la motivación previa lógicamente trasciende lo futbolístico.
“Me hace mucho ruido la canción de 'los pibes de Malvinas', porque a veces hay una mezcla de pasiones. El CECIM siempre sostuvo que la pasión del fútbol no es la guerra. El pueblo argentino ha hecho un esfuerzo denodado por mantener vivo el recuerdo, pero muchas veces se confunde o no alcanza con el recuerdo de la guerra, porque Malvinas es algo mucho más grande”, remarcó.