En medio de la creciente tensión por el rumbo de la economía y la dura pulseada que el peronismo bonaerense mantiene con la Casa Rosada, la última encuesta nacional de la consultora Giacobbe & Asociados encendió luces de alerta en el tablero libertario.
El estudio, realizado sobre 2.500 casos entre el 30 de junio y el 6 de julio, revela que el presidente Javier Milei estiró de manera sostenida su imagen negativa hasta el 56,9%, ubicándose cinco puntos por encima del rechazo que cosecha el gobernador Axel Kicillof (51,9%).
El dato marca una tendencia de fondo: a principios de mayo, ambos mandatarios se encontraban en un virtual empate técnico en su nivel de rechazo.
Sin embargo, el devenir de los últimos dos meses configuró un “efecto tijera” donde el desgaste de la gestión nacional empujó la desaprobación de Milei hacia arriba, mientras que la del conductor de Calle 6 experimentó un leve descenso.
El comportamiento de las variables de opinión pública que analiza Giacobbe muestra que, si bien la valoración de la gestión sigue siendo un terreno de extremos, Kicillof cuenta con un margen de amortiguación del que carece el Presidente.
Los números de Giacobbe también funcionan como una potente carta de negociación en la interna que La Cámpora y el Instituto Patria le plantearon al kicillofismo tras la ofensiva territorial del 9 de Julio.