lunes 13 de julio de 2026 - Edición Nº2777

Política | 13 jul 2026

La era Milei

El 50% de los argentinos se autopercibe de clase baja y el malestar cruza el voto a Milei

El 86,1% afirma que sus ingresos pierden contra la inflación y casi el 70% desconfía del índice oficial del INDEC. El impacto llega a los propios votantes de La Libertad Avanza: 7 de cada 10 reconocen que el ajuste les licuó el bolsillo.


El malestar económico en la Argentina dejó de ser una percepción difusa para consolidarse como un dato estructural irreversible en la base de la pirámide social. 

Los datos del Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora correspondientes a junio revelan una fractura profunda en las condiciones materiales de vida: por primera vez, el 50,2% de los argentinos se autopercibe de clase baja, una etiqueta que deja de ser un componente subjetivo y se valida de manera exacta al cruzarse con el comportamiento real de los ingresos y el consumo diario.

El informe expone que la desaceleración de los índices generales de precios de la macroeconomía no impacta en las góndolas: el 86,1% de los encuestados asegura que su salario no le gana a la inflación. Este indicador se mantiene estancado en niveles máximos desde marzo, acumulando un tercio de año sin señales de alivio para el bolsillo de los asalariados.

El dato más contundente del estudio de Zentrix establece una fecha de vencimiento precisa para el poder de compra mensual. El 61% de la población estira sus ingresos, como máximo, hasta el día 20 del mes.

A partir de allí, la subsistencia entra en terreno de financiamiento con tarjeta, privaciones o endeudamiento informal. 

Para la mitad del país que se define en la base de la estructura social, quedarse sin salario diez días antes de que termine el mes dejó de ser una crisis excepcional para transformarse en la norma mecánica con la que se administra la cotidianidad. En contraposición, apenas un 13% del total país manifiesta margen para llegar a fin de mes y generar capacidad de ahorro.

Uno de los activos políticos más significativos del informe es que el sufrimiento económico perforó el núcleo de apoyo del Gobierno nacional. Si bien existe una brecha interpretativa lógica entre opositores y oficialistas, la realidad del impacto en los hogares es transversal.

El 96,6% afirma que su salario pierde la carrera contra la inflación, interpretando la licuación como la prueba del fracaso del programa libertario.

El 70,2% de quienes respaldan al Presidente reconoce abiertamente que sus ingresos no alcanzan a los precios. La diferencia aquí es de matriz narrativa: lo aceptan como el costo inevitable de una transición económica.

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