El financiamiento a los hogares argentinos ha encendido las alarmas del sistema financiero. Según un crítico reporte elaborado por la Consultora 1816 sobre la base de datos de la Central de Deudores (Cendeu) del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad en los créditos bancarios y extrabancarios continuó su escalada en mayo, acumulando 19 meses consecutivos de incrementos.
El constante deterioro en la capacidad de pago de los hogares ha provocado que casi 7 millones de personas queden formalmente excluidas del mercado crediticio al dejar de ser consideradas “sujetos de crédito”.
Los datos echan por tierra las proyecciones previas del Gobierno nacional y de las entidades bancarias, que estimaban que el pico de irregularidad ya se había alcanzado durante el verano.
En octubre de 2024, el índice de irregularidad se ubicaba en un marginal 2,5%. En menos de dos años, la tasa de mora se multiplicó por más de cinco, superando el 12% en mayo de 2026.
La mora específica de las familias subió del 12,1% en abril al 12,7% en mayo, consolidándose como la marca más elevada desde la crisis de la Convertibilidad.
La devaluación de la cartera crediticia familiar tendrá consecuencias directas sobre la macroeconomía de corto plazo, obturando un motor que había mostrado dinamismo en la última parte de 2024 y los primeros meses de 2025.