El respiro que significó para el Palacio de Hacienda el dato oficial de mayo se topará en julio con la inercia de los precios regulados.
El transporte público en territorio bonaerense consolidará su brecha con las líneas porteñas al aplicar la fórmula de inflación más un adicional de dos puntos, mientras que la salud privada y los alquileres arrastran subas de dos dígitos de acuerdo a la periodicidad de los contratos vigentes.
El ajuste en los boletos de colectivos y subtes presentará disparidades según la jurisdicción, aplicando incrementos que penalizan severamente a los usuarios que no posean la tarjeta SUBE nominalizada.
La indexación de los contratos de locación para vivienda presentará saltos muy marcados dependiendo del marco normativo bajo el cual se firmaron.
Aquellos inquilinos que deban afrontar la actualización anual regulada por el Índice de Contratos de Locación (ICL) del Banco Central sufrirán un incremento cercano al 31,54%.
Los acuerdos pactados bajo el nuevo régimen legal con indexación por inflación directa mostrarán subas según los plazos acordados en el contrato: 8,1% para ajustes trimestrales, 11% para cuatrimestrales y un 16,7% para el esquema semestral.
El invierno sumará una carga extra en las boletas residenciales debido al aumento combinado de tarifas y el salto estacional en los niveles de consumo de energía.