Tras meses de inactividad, el Senado bonaerense reactivó las sesiones ordinarias con un temario acumulado que terminó detonando por la rosca política. La definición de los representantes legislativos para el Consejo de la Magistratura expuso severas fracturas tanto en el peronismo como en el PRO.
En las filas de Fuerza Patria, el tironeo por los nombres empantanó la discusión de los cuatro casilleros correspondientes. Hasta el momento, el oficialismo solo logró destrabar las designaciones del exministro Sergio Berni y del abogado Fernando Coronel en el rol de miembro suplente.
La discusión mayoritaria quedó congelada ante la falta de consenso para ungir el último cupo, disputado entre Marcelo Feliú y el kicillofista Mariano Cascallares. Las interpretaciones normativas sobre los requisitos profesionales de los postulantes terminaron por estirar la agonía de la votación.
El escenario replicó en la oposición. Si bien el cuerpo prestó conformidad para el ingreso de la libertaria María Luz Bambaci, el bloque del PRO implosionó al momento de convalidar al pergaminense Juan Manuel Rico Zini.
Versiones de pasillo atribuyen el bloqueo a una orden directa del jefe partidario Cristian Ritondo, junto con Guillermo Montenegro, para opacar al sector de Jorge Macri. La tensión obligó al libertario Carlos Curestis a solicitar un cuarto intermedio de urgencia para intentar salvar el naufragio general.
La tregua técnica sirvió de poco y desnudó el malestar con los sectores más duros del oficialismo y la oposición tradicional en la Cámara Alta.