A tres años de su puesta en marcha, los resultados económicos del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner dejaron sin relato al Gobierno nacional sobre la inversión pública. Un relevamiento de la Fundación Encuentro confirmó que la obra civil provocó un retorno de 3,97 veces sobre su costo original de USD 2.300 millones.
La infraestructura, planificada bajo la conducción de Sergio Massa y ejecutada en apenas 302 días, permitió un ahorro acumulado de USD 9.122 millones en sustitución de importaciones de GNL, gasoil y fueloil. El informe destaca que el 81% del tendido estratégico fue provisto directamente por la industria argentina.

Esta planificación estatal había recibido un fuerte respaldo internacional durante su diseño original en los Estados Unidos. Cuando Massa expuso la estrategia energética en el Baker Institute de la Universidad de Rice, el programa norteamericano calificó el plan como "meritoria" y "acorde con el potencial de Vaca Muerta".
El ducto no logró resolver la totalidad de la dependencia invernal debido a que la administración de Javier Milei paralizó la segunda etapa proyectada. Pese al freno oficial, el proyecto logró consolidar la soberanía energética abaratando costos regulatorios y transformando la calefacción en un derecho accesible.
Los beneficios de la traza impactan de forma directa en el mercado laboral y el desarrollo de recursos no convencionales en la Patagonia. El gasoducto destrabó el verdadero activo de Vaca Muerta, yacimiento que hoy sostiene 12.750 puestos de trabajo tras haber movilizado 48.800 empleos directos.