La Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires romperá este miércoles un letargo institucional que arrastró durante toda la primera mitad del año.
La convocatoria formal, que lleva la firma de la vicegobernadora y presidenta del cuerpo, Verónica Magario, fijó el inicio del debate para las 13:00 horas, en lo que significará el debut ordinario del Senado en este período legislativo 2026.
El retorno al recinto se concreta con una llamativa particularidad de contexto: se produce en momentos en que la atención pública masiva se encuentra dispersa por la disputa del Mundial de fútbol, una ventana temporal que el oficialismo asume para reactivar los motores parlamentarios con el menor ruido mediático posible.
La demora en el llamado a sesionar acumuló duros cuestionamientos de las bancadas de la oposición (PRO, UCR y los bloques libertarios), fuertes reclamos de intendentes de todo el mapa provincial que demandaban el avance de partidas y obras, y un soterrado malestar en las propias filas del peronismo.
En los pasillos de la Legislatura, los operadores políticos atribuyen este congelamiento a la falsa tregua y disputa de poder entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y la organización La Cámpora. Esta puja de liderazgos provinciales impactó de lleno en el reparto de las cajas y cargos institucionales de la Cámara.
El temario de esta primera sesión ordinaria trasciende los proyectos de ley en espera y se enfoca en resolver los casilleros vacíos de la estructura interna, un paso fundamental para destrabar la convivencia política del bloque oficialista Fuerza Patria.
Desembarco masista: El punto central de la rosca es la cobertura de la Vicepresidencia Segunda del Senado, un sillón estratégico de la mesa de conducción que habilita la silla en las reuniones de Labor Parlamentaria, el espacio cerrado donde los jefes de bancada definen qué temas bajan al recinto y cuáles se archivan.
La postulante propuesta es Malena Galmarini; su llegada forma parte del esquema de compensación y equilibrio interno que el Frente Renovador de Sergio Massa negoció con las terminales de Kicillof y el kirchnerismo.