El debate en torno a los regímenes de incentivo para las grandes inversiones sumó un capítulo de fuerte confrontación política en la provincia de Buenos Aires.
La diputada y referente del Frente Renovador, Marina Salzmann, lanzó una durísima crítica contra el avance legislativo y operativo del denominado “Super RIGI” (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones).
La legisladora alineada con el massismo denunció que el esquema diseñado por la administración de Javier Milei consolida un modelo de “ganadores y perdedores” que asfixia de forma deliberada al entramado pyme local para beneficiar a los grandes conglomerados transnacionales.
El cuestionamiento de Salzmann se apoya en una estadística alarmante sobre la contracción del mapa empresarial argentino: de acuerdo con los datos desglosados por la oposición, desde el inicio de la gestión libertaria ya cerraron sus puertas de forma definitiva un total de 26.448 empresas en todo el territorio nacional.
Para la diputada bonaerense, el Super RIGI profundiza este sesgo recesivo al otorgar blindajes y beneficios fiscales por un plazo de 30 años a los megaproyectos, sin exigir a cambio contraprestaciones básicas en materia de desarrollo soberano.
“El gobierno regula y asegura beneficios para grandes inversores sin exigirles generación de empleo argentino ni la liquidación de divisas en el país”, fustigó.
Salzmann remarcó con preocupación que la ley exime a los beneficiarios de la obligación de contratar un cupo mínimo de trabajadores de origen local o de proveedores nacionales para el desarrollo de sus plantas operativas.
, sentenció y agregó “mientras las grandes corporaciones reciben privilegios a medida, las PyMES pelean para sobrevivir y profundizan su estado de emergencia”.