La crisis de ingresos que arrastra la economía argentina abrió un severo frente de vulnerabilidad en la base de la pirámide de consumo, y la provincia de Buenos Aires se consolidó como la caja de resonancia de ese impacto.
El presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires (BAPRO), Juan Cuattromo, encendió las luces de alerta institucional al revelar que la morosidad de las familias argentinas alcanzó niveles récord que exigen remontarse a los peores registros de finales de la convertibilidad o la crisis de 2001 para encontrar un paralelismo histórico.
El dato técnico que mayor preocupación despierta en los despachos de La Plata es el desglose sociodemográfico: el grupo más endeudado y con mayores dificultades de pago es el de los jóvenes de 18 a 30 años.
El diagnóstico de la banca pública bonaerense arrojó que la mora de los hogares escaló hasta el 12%, un indicador que triplica los registros de hace un año y que perfora con holgura el promedio del 7,2% que exhibe el conjunto del sector privado.
Ante este escenario, Cuattromo eludió de forma tajante el argumento de la responsabilidad individual o el “sobreendeudamiento por conducta irresponsable” de los tomadores de crédito, atribuyendo el fenómeno a un estrangulamiento macroeconómico derivado de la caída real de los salarios, el encarecimiento de las tarifas de servicios públicos y la pérdida de puestos de trabajo.
Al desglosar las variables del informe financiero, el titular del BAPRO trazó una correlación directa entre las condiciones del mercado de trabajo actual y el salto en las tasas de incobrabilidad. Los sectores que muestran los mayores niveles de mora coinciden de manera exacta con los escalones de menores ingresos de la población.
Se trata de la franja etaria entre 18 y 25 años la más afectada por la proliferación de empleos precarios, el subempleo y la desocupación. El informe sectorial advierte que el crédito dejó de operar como una palanca de crecimiento o inversión para transformarse en un mecanismo de subsistencia para cubrir gastos corrientes, comprar alimentos y pagar servicios básicos.
Cuattromo alertó que el endeudamiento juvenil se ve potenciado por el uso de herramientas digitales y billeteras virtuales que otorgan financiamiento inmediato con menores controles que la banca tradicional y tasas de interés considerablemente más altas, lo que acelera el espiral de mora y el multiendeudamiento.