Según el último informe del Banco Provincia, tras un cierre de 2025 estancado, la actividad actual muestra un comportamiento errático y decreciente, y la economía argentina ingresó en una preocupante etapa recesiva que borra las expectativas de reactivación para el presente año.
La pérdida del poder adquisitivo destruyó la capacidad de consumo de la población en los últimos meses. El salario real privado registrado cayó un 5% entre agosto pasado y marzo, mientras que el sector público perdió un 4,5%, sumado a la destrucción de 120.000 empleos asalariados en un año.
Y advirtieron que el financiamiento tampoco funciona como rueda de auxilio debido a que el crédito a empresas y familias se contrajo un 4,5% entre enero y mayo de 2026. Además, se detectó una alarmante burbuja de morosidad: la cantidad de personas en mora pasó de 4,8 millones a 6,8 millones.
Según el informe, el aparato productivo bonaerense sufre el impacto directo de la combinación entre retraso cambiario y flexibilización para el ingreso de productos terminados del exterior. Mientras las compras de insumos cayeron 11%, la importación de bienes de consumo y vehículos trepó un 8% interanual.
Este escenario terminó por sustituir el trabajo y la producción local por opciones externas, profundizando la parálisis de las fábricas. Los datos oficiales reflejan que, en el primer cuatrimestre, 12 de las 16 ramas industriales produjeron menos que en el mismo período del año pasado.