El malestar en las aulas de la Provincia de Buenos Aires sumó un nuevo y complejo capítulo que amenaza con empantanar el normal desarrollo del ciclo lectivo 2026.
La Asociación de Maestros de la provincia de Buenos Aires (AMPBA) convocó a una medida de fuerza provincial que paralizó las actividades en numerosos establecimientos educativos.
Al computarse el feriado nacional del lunes, la huelga provocó que, en una porción significativa de las escuelas públicas bonaerenses, los estudiantes solo hayan tenido tres jornadas de clases normales en toda la semana.
El plan de lucha de la agrupación disidente comenzó a materializarse el miércoles con el montaje de una olla popular en Plaza San Martín, justo enfrente de la Gobernación en La Plata, y continuó este jueves con un cese total de tareas.
La irrupción de este nuevo actor pone en jaque la representatividad de la conducción tradicional y expone la creciente impaciencia de las bases docentes con el nivel de los salarios básicos.
El conflicto con AMPBA está cruzado por una fuerte controversia jurídica sobre la validez de la huelga. Al no formar parte de la mesa de negociación formal del Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) y arrastrar cuestionamientos institucionales sobre su personería, las autoridades provinciales adoptaron una postura punitiva.
La Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) ratificó la advertencia que venía madurando desde la semana pasada: se procederá al descuento efectivo de la jornada laboral para todos aquellos agentes que decidan adherir a la convocatoria.
“La huelga es un derecho constitucional y no lo define ni la DGCyE, ni la inspectora, ni el equipo directivo”, señalaron desde la AMPBA.
Esta bifurcación de las protestas ocurre en un marco de total inacción en la mesa de negociaciones locales. La negociación paritaria entre el Ejecutivo bonaerense y el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) acumuló otra semana sin registrar el más mínimo avance técnico ni político.