El peronismo bonaerense sumó un complejo frente de tormenta en los pasillos de la Legislatura por el control de la seguridad. El avance de las iniciativas para fundar policías municipales reabrió las fracturas internas entre los alcaldes del Conurbano y las terminales parlamentarias del oficialismo.
Desde la Cámara de Diputados, el massista Carlos Puglelli inauguró la comisión de Seguridad avisando que las policías comunales son “un debate pendiente”. El Frente Renovador y el kicillofismo tienen propuestas propias para dotar de un brazo armado preventivo a los distritos con alta densidad poblacional.
El propio Axel Kicillof y su ministro Javier Alonso avalan el envío de una ley marco para reformar la Ley de Seguridad Pública en sintonía con los intendentes. Sin embargo, la resistencia más dura a esta descentralización territorial proviene del riñón de la propia bancada oficialista en el Senado.
Para sostener su postura, revivirá un proyecto de reforma integral que exige títulos de grado de la escuela "Juan Vucetich" para los ascensos. Además, su normativa enciende alarmas en las comunas ya que busca prohibir que los policías retirados conduzcan secretarías de seguridad municipales.
La falta de mayorías automáticas del peronismo en las comisiones obligará a una negociació entre las tribus de Sergio Massa, La Cámpora y el kicillofismo. El futuro de la seguridad bonaerense quedará supeditado a qué tanto pese en cada legislador la pertenencia a su sector o la relación con el intendente.