El municipio de Morón se encuentra en el ojo de la tormenta política tras el caso de Luna Ortigoza, una exdirectora de Políticas de Género y Diversidad a quien la policía le encontró una cantidad considerable de cocaína en su vivienda y que actualmente se encuentra prófuga de la justicia.
Este hecho, que sacudió la opinión pública hace quince días, no solo expuso un presunto delito grave, sino que también encendió una latente disputa en el seno del peronismo local, llevando las tensiones al máximo nivel en el Concejo Deliberante.
La chispa que encendió la hoguera fue la interpelación al secretario de Seguridad municipal, Damián Cardoso, quien acudió al cuerpo legislativo para dar explicaciones sobre el caso Ortigoza.
La disputa entre Lucas Ghi y Martín Sabbatella, que se remonta a la época en que ambos compartían el mismo espacio, es de público conocimiento en Morón y genera tensiones constantes que se manifiestan en cada oportunidad.
El caso Luna Ortigoza, entonces, no solo es un expediente judicial, sino también el catalizador perfecto para que estas viejas heridas y luchas de poder salgan a la superficie, evidenciando una vez más que la política local tiene sus propias reglas y códigos.
Luego de la interpelación, para acelerar los problemas internos del peronismo de Morón, Martín Sabbatella publicó en sus redes sociales la intención de volver a ser candidato a intendente.
“Quiero contarte que estamos trabajando para volver a gobernar el Municipio a partir de diciembre de 2027. Por eso, te convocamos a participar, a que te sumes con ideas y proyectos al Morón que vamos a construir”, marcó en sus redes sociales.
Así, mientras la justicia sigue buscando a Luna Ortigoza, el peronismo de Morón se desangra en una lucha interna que amenaza con dejar cicatrices profundas. Lo que comenzó como un escándalo judicial, se transformó rápidamente en un capítulo más de una saga política que promete seguir dando que hablar en el Conurbano bonaerense.