El sistema universitario argentino se encuentra nuevamente paralizado. Este miércoles y jueves, la Federación de Docentes de Universidades Nacionales (FEDUN) convocó a un paro de 48 horas en todo el país, visibilizando la profunda crisis presupuestaria y la alarmante pérdida del poder adquisitivo de los salarios.
La medida, ratificada tras un plenario gremial, busca poner un freno al deterioro que, según los docentes, llevó a una caída del 52,1% en sus ingresos desde la asunción del actual gobierno.
Las acciones de protesta van más allá de la suspensión de clases. Las casas de estudio se transforman en escenarios de movilizaciones, clases públicas y diversas iniciativas para concientizar sobre la grave situación.
La FEDUN exige el cumplimiento inmediato de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya aplicación, según denuncian, fue frenada por el Gobierno desde fines del año pasado, y una urgente convocatoria a paritarias para recomponer los salarios.
Mientras tanto, la Casa Rosada busca desesperadamente una salida al conflicto que se extiende desde hace meses. Fuentes cercanas al Gobierno sugieren la posibilidad de una reunión con el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) para negociar una oferta.
Las conversaciones abarcan puntos críticos como la recomposición salarial, las becas estudiantiles y los fondos para los hospitales universitarios, todos ellos afectados por los recortes.