La interna oficialista sumó un nuevo capítulo en el Congreso de la Nación. El ministro del Interior, Diego Santilli, se puso al hombro la misión de conseguir los respaldos necesarios para suspender las elecciones primarias y se reunió con gobernadores en el CFI, pero recibió la negativa de los propios.
A pesar del despliegue federal con mandatarios provinciales, Santilli se topó con un dique de contención liderado por la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, quien le transmitió que las voluntades para aprobar el proyecto no están garantizadas.
Para justificar la avanzada contra el sistema electoral vigente, el funcionario nacional apuntó directo al gasto público que demanda la logística de los comicios. "Las PASO le cuestan a los argentinos hasta USD 250 millones. La gente no quiere votar tantas veces", disparó.

El fantasma de Macri y el rechazo de Karina
En los pasillos de la Casa Rosada sospechan que la frialdad de la senadora responde a un alineamiento directo con Mauricio Macri. El expresidente empuja el rechazo de los doce diputados del PRO, un bloque clave sin el cual la ley libertaria no tiene destino.
Como alternativa de salida al conflicto, Bullrich le arrimó a Karina Milei la posibilidad de que las primarias sigan vigentes pero pierdan la obligatoriedad. Sin embargo, la hermana presidencial rechazó de plano la oferta para evitar que la oposición use la herramienta para aglutinar sectores hoy dispersos.