La senadora nacional de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, volvió a marcar diferencias con el gobierno de Javier Milei al cuestionar la decisión de retirar el pliego de Verónica Michelli, candidata a ocupar un cargo como jueza de un tribunal oral en La Plata.
La postulación había quedado envuelta en polémica luego de que sectores del oficialismo objetaran su designación por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon.
A través de un mensaje en la red social X, Bullrich reveló que le transmitió personalmente al Presidente su desacuerdo con la medida y aseguró que ejercerá su “derecho a la objeción de conciencia”.
Sin embargo, aclaró que reconoce plenamente las facultades constitucionales del jefe de Estado para proponer y retirar postulaciones judiciales.
La postura de la legisladora volvió a exponer matices dentro de LLA, en momentos en que el oficialismo busca mostrar cohesión política.
No es la primera vez que Bullrich toma distancia de una decisión de la Casa Rosada. Semanas atrás había cuestionado públicamente la demora de Manuel Adorni en presentar su declaración jurada y reclamó que lo hiciera antes del vencimiento de los plazos.
Pese a las diferencias, la exministra de Seguridad ratificó su respaldo al Presidente y aseguró que continúa acompañando el rumbo del Gobierno.
“Soy parte de este proyecto y apoyo con convicción la transformación histórica que impulsa Javier Milei”, sostuvo.
En la misma línea, intentó bajar el tono de la polémica y afirmó que una discrepancia puntual no pone en riesgo el rumbo de la gestión.
“En una gestión que avanza por una verdadera autopista de aciertos, una diferencia en un tema puntual no debilita el rumbo: lo fortalece”, expresó.
Bullrich también defendió el debate interno y consideró que el respeto por las distintas posiciones forma parte de la construcción política del oficialismo.
De esta manera, la senadora volvió a correr el límite de la disciplina libertaria y dejó en evidencia que dentro del espacio siguen existiendo dirigentes con margen para expresar desacuerdos públicos con decisiones de la Casa Rosada.
Un gesto que, aunque puntual, vuelve a mostrar que debajo de la imagen de unidad persisten tensiones y diferencias sobre la conducción política de La Libertad Avanza.