Un verdadero cimbronazo sacudió los pasillos de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires esta semana, cuando un “error administrativo” se transformó en un cruce en redes sociales.
El epicentro del conflicto fue la designación de las presidencias de las comisiones, un reparto de poder crucial que define la agenda legislativa. En medio de los anuncios, una sorpresa mayúscula encendió las alarmas y puso en evidencia la falta de comunicación interna.
El diputado de Malvinas Argentinas, Luis Vivona, fue la figura central de este inesperado drama. Este medio tomó conocimiento que el legislador peronista asumiría la conducción de la importantísima comisión de Reforma Política y del Estado.
Sin embargo, Vivona no tardó en salir a desmentir categóricamente la información a través de su cuenta de twitter, con un mensaje que se viralizó rápidamente: “Parece que en la Legislatura se olvidaron de avisarme que ya me habían designado en una comisión que nunca solicité”.
La comisión quedará en manos de la integrante del Movimiento Derecho al Futuro, Ana Luz Balor, quién tendrá sintonía fina con Gobernación de cara al debate por la reelección indefinida.
La comisión de Reforma Política y del Estado no es una más en el entramado legislativo; es, de hecho, una de las más sensibles y estratégicas para el año en curso.
En su temario se encuentran proyectos de altísimo impacto, como la implementación de la boleta única papel, la tan debatida reelección indefinida de intendentes y el desdoblamiento de las elecciones de 2027. La relevancia de estos temas subraya la magnitud del error y la necesidad de una presidencia que garantice el debate y el consenso.