La crisis del sistema sanitario nacional golpea con especial dureza a los municipios del interior de la provincia de Buenos Aires, donde el sector público se convirtió de hecho en la única respuesta ante la emergencia social.
En una entrevista con Diagonal a Contramano y que expone la vulnerabilidad de las administraciones locales, el intendente de Carlos Casares, Daniel Stadnik, advirtió que el hospital municipal se encuentra “prácticamente colapsado” por un brutal cuello de botella: la multiplicación de pacientes que perdieron sus coberturas privadas y la escalada descontrolada en el costo de los medicamentos.
“Hicimos mucha inversión en infraestructura y equipamiento en los últimos 15 años y el hospital es un lujo, parece una clínica privada, pero hoy está desbordado”, graficó el jefe comunal, poniendo el foco en el cambio de comportamiento de la clase media local.
Stadnik pormenorizó la mutación de la demanda que presiona sobre los turnos y las guardias del distrito de la Cuarta Sección Electoral.
Según el mandatario, el hospital centraliza hoy tres capas de pacientes que antes se distribuían en el sistema privado de la región. Usuarios con medicina prepaga que habitualmente viajaban a atenderse a centros de mayor complejidad como Junín, Nueve de Julio, Chivilcoy o La Plata, hoy optan por quedarse en Casares debido al encarecimiento de los costos de traslado.
Vecinos que directamente debieron dar de baja sus planes de salud ante la imposibilidad de afrontar las cuotas mensuales.
Las obras sociales sindicales sufren un severo ahogo financiero y demoran los reintegros. “Armamos una estructura administrativa eficiente para recuperar facturación, pero las obras sociales no pagan, se atrasa todo y el recupero no llega a cubrir ni el 15% del presupuesto hospitalario”, reconoció.
Ante este panorama, el 47% de los pacientes atendidos en Carlos Casares no cuenta con ningún tipo de mutual o cobertura, un costo social y financiero que debe absorber de manera directa la administración municipal con el auxilio de la coparticipación provincial.
Al incremento en la afluencia de pacientes se le suma un descalabro en los costos operativos de la salud. Mientras que los presupuestos locales se diseñan sobre pautas de inflación general, el intendente denunció que los insumos médicos específicos y los fármacos básicos registraron subas de entre el 400% y el 500% en el último período.
La asfixia presupuestaria terminó de completarse con el retiro estratégico del Gobierno nacional en el financiamiento de los programas territoriales. “El golpe más importante fue el cierre del programa Remediar, mediante el cual recibíamos una cantidad clave de medicamentos para la atención primaria. Hoy no estamos recibiendo más nada”, sentenció Stadnik.
El jefe comunal remarcó que el Ministerio de Salud bonaerense intenta compensar la falta de insumos, pero reconoció que la gestión de Axel Kicillof también sufre el torniquete por las deudas que la Nación mantiene con las arcas provinciales. “Esto es una cadena que se está cortando por el lugar de atención física. Los municipios somos los que más estamos sufriendo el ajuste en la trinchera diaria”, concluyó.