La Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción a la reforma de Zona Fría impulsada por el gobierno de Javier Milei, una medida que promete recalentar el debate sobre los servicios públicos y, más directamente, las facturas de gas en los hogares argentinos.
Tras una extensa sesión que se prolongó por más de once horas, el oficialismo y sus aliados consiguieron aprobar el proyecto que busca reducir drásticamente el alcance de los subsidios, justo cuando el invierno empieza a asomar la cabeza.
Con 132 votos afirmativos contra 105 negativos y cuatro abstenciones, la iniciativa avanza con el objetivo central de “ordenar” el sistema energético y achicar el persistente déficit fiscal.
Desde el oficialismo, se defendió la reforma como un paso necesario para desmantelar lo que consideran una “distorsión” heredada del gobierno de Alberto Fernández, que en 2021 había ampliado el beneficio a regiones templadas y sectores de altos ingresos, desvirtuando su propósito original de ayuda a zonas de frío extremo.
La oposición, encabezada por Unión por la Patria, rechazó enérgicamente la propuesta, advirtiendo sobre un impacto “brutal” en las economías familiares.
La votación reflejó las complejas alianzas del oficialismo, que logró sumar el respaldo de bloques como el PRO, la UCR, el MID e Innovación Federal. No obstante, el debate también expuso divisiones internas, con legisladores de provincias directamente afectadas por el recorte que optaron por votar en contra o abstenerse, a pesar de ser aliados habituales del Gobierno.