El histórico edificio de la calle Matheu fue escenario de una cumbre peronista crucial, donde el objetivo principal fue ordenar la casa de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Con Gildo Insfrán a la cabeza y un formato mixto presencial-virtual, el Congreso Nacional del Partido Justicialista intentó mostrar cohesión, aunque las grietas que lo atraviesan son cada vez más evidentes y difíciles de disimular.
Uno de los puntos prioritarios en la agenda fue la convocatoria a elecciones partidarias en Salta y Jujuy, provincias intervenidas por decisión de Cristina Fernández de Kirchner.
Para Jujuy, se designó a Máximo Rodríguez y a la diputada Teresa García como interventores, figuras con experiencia en estas lides, habiendo actuado en Misiones y Corrientes, lo que subraya la recurrente necesidad de “normalizar” estructuras internas.
De fondo, la situación del país, sumido en una profunda crisis económica, fue un tema ineludible. La necesidad de articular la relación entre dirigentes de distintos puntos del país y consolidar la unidad es urgente, pero la realidad golpea fuerte.