Tras haber formado parte de la masiva movilización universitaria, el gobernador Axel Kicillof busca reeditar esa foto de fuerte contenido político y social, esta vez en el área sanitaria.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires confirmó su participación orgánica en el Paro Nacional y Marcha Federal de Salud convocados para este miércoles 20 de mayo en la Ciudad de Buenos Aires.
El anuncio fue realizado por el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, durante su habitual conferencia de prensa de los lunes.
“Este 20 de mayo va a haber una movilización federal en defensa de la salud pública en la que estará participando el gobierno de la provincia de Buenos Aires”, ratificó el funcionario.
Como estrategia de acumulación política previa a la marcha, Kicillof encabezará este martes una reunión clave en los despachos de La Plata. Bianco detalló que se cursaron invitaciones a los 135 jefes comunales del territorio bonaerense con un doble objetivo: evaluar de primera mano el impacto de la crisis sanitaria en los municipios y firmar un documento de fuerte contenido opositor.
Durante el encuentro se llevará adelante un “repudio al ajuste” que implementa la administración de Javier Milei y se coordinará la logística para convocar a la ciudadanía y a los equipos de salud locales a movilizar de manera masiva. Desde la gobernación descuentan que los intendentes alineados con el oficialismo nacional no formarán parte de la partida, profundizando la polarización entre los distritos dialoguistas y los libertarios.
La jornada de protesta, coordinada por el Foro por el Derecho a la Salud, un conglomerado que nuclea a cientos de organizaciones sindicales, gremios médicos y movimientos sociales, tendrá alcance nacional con réplicas confirmadas en provincias como Jujuy, Chaco, Córdoba y Santa Fe.
La columna principal se concentrará frente a la cartera sanitaria nacional que conduce Mario Lugones y marchará hacia la histórica Plaza de Mayo.
La comunidad médica denunciará de manera directa el reciente recorte de $63.000 millones en los programas nacionales de salud.
Se exigirán respuestas urgentes ante el desfinanciamiento del programa Remediar, las trabas en la entrega de medicamentos oncológicos de alto costo y las demoras en el envío de partidas de vacunas esenciales para los calendarios provinciales.
Para el kicillofismo, la salud pública se ha convertido en el nuevo "blindaje" conceptual para confrontar los límites de la motosierra libertaria, argumentando que el ajuste ya superó las fronteras de lo fiscal para impactar de forma directa en las prestaciones básicas de la población más vulnerable.