Las finanzas de la Provincia de Buenos Aires atraviesan un escenario de tensión ante el nuevo esquema de relaciones fiscales con el Gobierno Nacional.
Según el último informe de la consultora PPA sobre el primer trimestre de 2026, los ingresos tributarios totales del distrito sufrieron una caída real del 1,5% interanual, lo que representa una pérdida neta de $123.511 millones a valores constantes de marzo.
El dato central que explica este retroceso es el desplome de los recursos de origen nacional, que registraron una contracción real del 5,1%. Dentro de este rubro, la Coparticipación Federal de Impuestos fue el principal factor negativo, con una reducción de $1.041.283 millones respecto al mismo período del año anterior, lo que equivale a una caída del 30,3% en términos reales.
En marzo de 2026, la Provincia obtuvo recursos por un total de $2,55 billones. De ese monto, el 53,6% ($1,37 billones) provino de recaudación propia, mientras que el 46,4% ($1,18 billones) fue de origen nacional.
En contraste con el escenario nacional, la recaudación de origen provincial mostró signos de resiliencia al crecer un 2,1% real en el trimestre ($86.112 millones adicionales). Este incremento estuvo apuntalado casi exclusivamente por el Impuesto Inmobiliario, que registró un salto real del 63,1%, aportando $132.117 millones extra a las arcas bonaerenses.
Sin embargo, este alivio no fue suficiente para compensar la caída de Ingresos Brutos, el tributo con mayor peso en la estructura recaudatoria de la provincia (representó el 69,1% en marzo), que cayó un 1,8% real. Esta baja refleja el enfriamiento de la actividad económica y el consumo en el territorio provincial durante los primeros meses del año.
El informe destaca que la abrupta caída de la coparticipación fue mitigada parcialmente por un incremento extraordinario en el rubro “otros Nacionales”, que creció un 119% real. Este fenómeno se explica principalmente por el flujo de recursos del Fondo de Financiamiento Educativo, que aportó $831.659 millones en términos reales, compensando en gran medida el bache generado por la coparticipación federal.
Hacia adelante, el desafío de la gestión provincial será sostener el ritmo de su recaudación propia en un contexto de caída de la actividad, mientras las transferencias nacionales automáticas siguen mostrando signos de debilidad estructural.