La Junta Electoral bonaerense, bajo la firma de Hilda Kogan antes de ceder el mando a Sergio Torres, envió al Ejecutivo una reforma integral de los tiempos electorales en busca de dar previsibilidad ante un posible escenario de desdoblamiento de los comicios provinciales.
El proyecto exige que la convocatoria se realice con no menos de 90 días de antelación. Además, establece que la campaña electoral debe iniciar 60 días antes de la votación, con una veda publicitaria en medios que se limita a los últimos 15 días.
Uno de los ejes más sensibles es la restricción a la gestión. Durante los 15 días previos a la urna, el Ejecutivo no podrá realizar actos de gobierno ni publicidad oficial que pueda "inducir el voto", buscando equilibrar la cancha política.
En los fundamentos, el organismo calificó como "imperioso" llevar adelante esta reforma. Aseguraron que ampliar los plazos para verificar listas permitirá "humanizar el trabajo" y garantizar que los partidos tengan tiempo suficiente para ejercer su defensa.
La letra chica del texto también pone la lupa sobre las encuestas. Los sondeos solo podrán difundirse hasta ocho días antes de la elección, mientras que las proyecciones de resultados deberán esperar tres horas tras el cierre de las escuelas.
Con esta propuesta, la pelota queda en el campo de la Legislatura y de Axel Kicillof. La reforma no solo ordena el calendario, sino que fortalece la autonomía bonaerense en medio de la discusión por la Boleta Única y las reelecciones.