La Confederación General del Trabajo (CGT) oficializó su adhesión a la Marcha Federal Universitaria, marcando un hito en la creciente articulación entre el movimiento obrero y las casas de estudio nacionales.
Esta alianza estratégica se gesta como una respuesta contundente al ajuste presupuestario impulsado por el gobierno de Javier Milei, que amenaza con paralizar el funcionamiento de las instituciones educativas.
La decisión se tomó en la sede histórica de Azopardo, donde el Consejo Directivo de la central sindical recibió a las máximas autoridades del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y a representantes gremiales del sector universitario.
Durante el encuentro, el foco estuvo puesto en el dramático impacto del desfinanciamiento sobre las universidades y las graves consecuencias sociales, educativas y productivas que la parálisis presupuestaria podría acarrear para el país.
Desde el CIN, su presidente Franco Bartolacci y el vicepresidente Anselmo Torres, expusieron un diagnóstico sombrío sobre la situación, ante la negativa del Gobierno a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario.
En este contexto de urgencia, las autoridades universitarias encontraron en la CGT un aliado fundamental para amplificar su reclamo y fortalecer la convocatoria a la movilización, que buscará reeditar el impacto político y social de la histórica marcha universitaria del año anterior.