La fiebre mundialista ya se siente en Argentina, y con ella, la descontrolada búsqueda del álbum de figuritas para la Copa del Mundo 2026.
Este evento, que siempre genera filas interminables y una euforia colectiva, trae en esta edición un condimento amargo: los kioskeros, habitualmente los principales actores en este negocio, se encuentran en pie de guerra, marginados de la venta oficial y enfrentando una competencia desleal sin precedentes.
El conflicto escaló rápidamente cuando la Unión de Kioskeros de la República Argentina (UKRA) alzó la voz, denunciando que los distribuidores están desviando la mercadería. En lugar de abastecer a los puntos de venta tradicionales, los álbumes y sobres terminan en manos de revendedores, algunos tan insólitos como taxistas que ofrecen las figuritas a sus pasajeros, una imagen que se viralizó y generó indignación entre los comerciantes.
Mientras el álbum básico se lanzó a un precio oficial de $15.000, y cada sobre a $2.000, la reventa disparó los valores sin control. En diversas plataformas, un sobre individual puede alcanzar los $3.700, y los packs trepan hasta los $23.000.
Un lote de 50 paquetes, que en un kiosco debería costar $100.000, se vende por $150.000, una cifra equivalente a casi la cuarta parte del sueldo promedio de un laburante en Argentina.
Esta situación no solo genera un perjuicio económico directo a los kioskeros, que no logran capitalizar la demanda, sino que también desvirtúa el espíritu de la colección. Para intentar paliar el desabastecimiento, la UKRA comenzó a entregar sobres a sus asociados a $1.500, buscando que puedan venderlos al precio real de $2.000 y así recuperar parte del terreno perdido frente a los especuladores.