Después de meses de subas que parecían no tener techo, la economía argentina parece haber encontrado un pequeño respiro en abril. Las principales consultoras privadas del país, con números muy cercanos entre sí, validan un pronóstico que trae algo de esperanza: la inflación mensual se ubicaría en la zona del 2,5% al 2,8%.
Este dato, si bien aún es elevado, marca una clara tendencia a la desaceleración respecto a los meses anteriores.
Uno de los principales motores de esta moderación fue, sin dudas, el comportamiento de los precios de los alimentos. Consultoras como LCG y Eco Go reportaron aumentos significativamente menores en este rubro clave.
LCG señaló un incremento del 1,7% en alimentos básicos en las últimas cuatro semanas de abril, mientras que Eco Go proyectó un 2,1% para el mes, destacando especialmente la menor presión en los productos consumidos dentro del hogar.
Sin embargo, no todo fue calma. La misma Eco Go precisó que los alimentos fuera del hogar registraron una suba semanal del 1,4%, rompiendo la tendencia a la baja. A esto se sumó un impacto en los combustibles, que marcaron un incremento del 10,4% en algunos relevamientos.
Pese a esto, el compromiso de las petroleras de no trasladar aumentos adicionales contribuyó a que el índice general no se disparara aún más, manteniendo los precios en la zona proyectada.