Finalmente, el letargo legislativo en la provincia de Buenos Aires parece empezar a romperse, al menos en lo que respecta a la conformación de las vitales comisiones del Senado. Tras una prolongada espera, la vicegobernadora Verónica Magario rubricó el decreto que define quiénes ocuparán las sillas clave en el cuerpo, marcando un claro predominio del peronismo y sus distintas “tribus” en las áreas de mayor relevancia política y presupuestaria.
La distribución de poder evidencia una estrategia clara: el oficialismo bonaerense blindó las comisiones que manejan los hilos de la gestión. Emanuel González Santalla, referente de La Cámpora, dejó Asuntos Constitucionales y Acuerdos para presidir la estratégica comisión de Presupuesto, un sillón desde donde se controlan los fondos y las prioridades económicas de la provincia.
En un movimiento que muestra el equilibrio de fuerzas internas, el Frente Renovador también se hizo con un espacio central: Malena Galmarini asumió la presidencia de Asuntos Constitucionales y Acuerdos, un área fundamental para el andamiaje jurídico y político.
A su vez, Germán Lago, ligado al Movimiento Derecho al Futuro, se quedó con Legislación General, mientras que el control de la Seguridad quedó, como era de esperarse, en manos de Sergio Berni.
La oposición, si bien logró algunas presidencias, quedó relegada a comisiones de menor peso político. El senador Diego Valenzuela (Juntos por el Cambio) presidirá Asuntos Municipales, Analía Balaudo (también de JxC) estará al frente de Comercio Exterior, Pyme y Turismo, y Juan Manuel Rico Zini (PRO) liderará Modernización del Estado.