El 4 de mayo de 2026 marcó un nuevo hito en la escalada de precios del transporte público en Argentina. La Provincia de Buenos Aires implementó un incremento del 11% en las tarifas de colectivos, una cifra que excede el 5,4% aplicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Esta disparidad no solo agrava la ya compleja situación económica de los usuarios, sino que también subraya las diferencias en las políticas tarifarias entre ambas jurisdicciones.
Desde el Ministerio de Transporte bonaerense explicaron que el aumento del 11% es el resultado de una combinación de factores. Por un lado, se aplicó el ajuste mensual previsto del 5,4% por inflación, que forma parte de un esquema vigente desde marzo de 2025.
A esto se le sumó un recargo adicional del 5,6% para compensar la brutal suba del combustible, que encareció más del 23% entre noviembre y abril, y que representa cerca del 20% de los costos operativos del sistema.
Con esta actualización, el boleto mínimo para los servicios urbanos provinciales del Gran Buenos Aires se dispara a $968,57 si se utiliza la tarjeta SUBE registrada, y se duplica a $1937,14 para quienes no la tengan.
Para ponerlo en perspectiva, un trabajador que utilice el colectivo dos veces al día, cinco días a la semana, destinará casi $43.000 al mes solo en transporte, un porcentaje significativo de cualquier salario promedio y un golpe directo a la economía familiar.