Luego de semanas de polémica en el oficialismo, el jefe de Gabinete Manuel Adorni enfrentó su informe de gestión en Diputados. Bajo un fuerte blindaje oficial, leyó una defensa cerrada sobre sus viajes familiares, asegurando que pagó los traslados de su bolsillo y que no hubo gastos de viáticos por parte del Estado.
“No cometí ningún delito y voy a probarlo en la Justicia”, lanzó el funcionario frente a las críticas opositoras. Sobre el viaje de su esposa a Estados Unidos, argumentó que fue una decisión “discrecional” de Presidencia y que se ajustó a los procedimientos vigentes.
Crítcias a la PBA
En su discurso, Adorni aprovechó para atacar la gestión de Axel Kicillof, denunciando una deuda de $630.000 millones en hospitales. Intentó desviar el foco de sus finanzas personales hacia lo que llamó la “hipocresía del Estado presente” en referencia al Ejecutivo bonaerense.
También apuntó contra los intendentes por las tasas municipales "exorbitantes" y justificó el cobro de alquiler por puentes militares en Bahía Blanca. Según Adorni, tras la inundación de 2025, la asistencia dejó de ser gratuita para convertirse en una "prestación".
A pesar de las explicaciones, la oposición insistió en que las respuestas fueron insuficientes y poco claras. Adorni cerró la jornada desafiante y ratificó que no piensa renunciar, dejando la resolución de sus causas en manos del Poder Judicial.
Fiel a su estilo: Milei dio la nota a los gritos
El clima se espesó con la presencia del presidente Javier Milei en el palco, quien se mostró fuera de sí, respondiendo con gestos agresivos a los diputados de izquierda y lanzando pulgares arriba ante cada intervención de su Jefe de Gabinete.
El enojo del Presidente detonó en los pasillos del Congreso. Ante la consulta de los periodistas sobre la honestidad de Adorni, estalló con gritos de “chorros” y “corruptos”, cortando cualquier posibilidad de diálogo sobre los cuestionamientos patrimoniales.
