La formalización de Axel Kicillof como presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires sigue generando repercusiones en el interior bonaerense.
Alfredo “Pichi” Fisher, intendente de Laprida y pieza clave en el Consejo del partido, analizó el cierre de un proceso que, aunque no estuvo exento de tensiones y negociaciones con el sector de Máximo Kirchner, terminó con una foto de unidad necesaria.
Para el jefe comunal, el evento del viernes no fue solo un trámite administrativo, sino un mensaje de vigencia del peronismo frente al modelo libertario que hoy gobierna el país.
Fisher destacó que la llegada de Kicillof a la conducción partidaria es el resultado de una democracia interna que supo saldar diferencias mediante acuerdos en la mayoría de los 135 distritos, recurriendo a las urnas solo en 16 casos puntuales.
“Es una buena noticia para la ciudadanía porque demuestra que el peronismo tiene un camino alternativo al que plantea Milei”, afirmó el intendente, subrayando que la nueva dirigencia ya se dispone a trabajar en un programa integral de gobierno que trascienda la mera resistencia legislativa.
Uno de los puntos que más entusiasmó al mandatario de Laprida es la impronta que buscará darle el intendente de La Plata, Julio Alak, a la estructura partidaria. Alak asumió la responsabilidad de coordinar el área de capacitación, presentando un ambicioso programa de formación política.
Fisher considera que esta herramienta es vital para renovar un padrón de afiliados que hoy se encuentra “adelantado” en edad, apostando a que “muchos pibes y pibas” se sumen a la militancia activa y se comprometan con el proyecto provincial.
En su rol de consejero, “Pichi” Fisher trajo para su distrito una tarea clara: masificar la afiliación. El intendente recordó que el peronismo, a diferencia de otros factores de poder, depende exclusivamente del volumen de gente que logre representar.
“Nunca tuvimos relación con las armas ni con los poderes económicos para llegar al poder; siempre dependemos de ser muchos”, reflexionó, marcando la importancia de que la nueva conducción facilite los procesos formales para que los vecinos se sientan parte orgánica del espacio.
La asunción de Kicillof en el PJ también representa un espaldarazo para los intendentes del interior que, como Fisher, gestionan en un contexto de asfixia financiera por el recorte de fondos nacionales. La nueva estructura partidaria funcionará como un “escritorio de control” político para coordinar los reclamos ante la Nación y fortalecer la identidad federal del movimiento.
Para el jefe comunal de Laprida, el peronismo demostró este viernes que tiene "hombres y mujeres dispuestos a llevar adelante un proyecto de país" que proteja la producción y el trabajo.
Finalmente, Fisher dejó en claro que la etapa que se inicia bajo la presidencia del Gobernador debe ser de puertas abiertas. Con la mira puesta en las legislativas de 2025, el desafío será transformar el entusiasmo de la asunción en una organización territorial capaz de contener el descontento social.
En Laprida, como en el resto de la provincia, el peronismo apuesta a la capacitación y a la suma de nuevas voluntades para consolidarse como la única alternativa sólida frente al experimento libertario que lidera la Casa Rosada.