La interna del peronismo ha sumado un nuevo e inesperado foco de conflicto, esta vez con Santa Fe como escenario. El diputado nacional y titular del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, lanzó una fuerte advertencia a los sectores de Unión por la Patria que impulsan una coalición “anti-Milei” para las próximas elecciones.
Con una frase que resuena directo en La Plata, el legislador sentenció: “Cuando hablan del frente anti-Milei, no me convence”. Para el hijo de la expresidenta, el reduccionismo de unirse solo para derrotar al adversario es uno de los “dramas de Argentina” y una receta que ya mostró su agotamiento.
Las declaraciones de Kirchner exponen una diferencia táctica profunda con el armado que intenta consolidar Axel Kicillof y sectores del peronismo federal. Mientras el gobernador bonaerense apuesta a ampliar los límites de la coalición para atraer a radicales, monzoistas y desencantados, Máximo exige una “opción diferente” con identidad propia.
“No me interesa destruir a Milei, me interesa que cuando seamos gobierno estemos a la altura de las circunstancias”, disparó, en una crítica velada a la gestión del Frente de Todos, que a su criterio no logró frenar el “tobogán” en el que entró el país hace una década.
En cuanto a las candidaturas para 2027, el líder camporista fue tajante y volvió a subir al ring a su madre. “Cristina es la primera candidata porque no hay quién le gane en una interna”, afirmó, desafiando a cualquier dirigente que pretenda disputar el liderazgo del movimiento. Según Kirchner, el reconocimiento popular hacia CFK se mantiene intacto a pesar de su bajo perfil mediático. Esta definición busca congelar cualquier discusión sucesoria y condiciona los movimientos de Kicillof, quien hoy aparece como el candidato con mayor volumen propio fuera del esquema ultra K.