La supuesta tregua escenificada en el encuentro partidario de Suipacha duró menos de lo que un suspiro. Lejos de apaciguarse, la interna dentro de La Libertad Avanza entre el sector de Karina Milei y el espacio vinculado al asesor presidencial Santiago Caputo se mantiene más activa que nunca, trasladándose a múltiples frentes, desde la estructura partidaria hasta la dinámica digital y la estrategia electoral.
La “rosca violeta” sigue su curso, con diferencias marcadas en el armado político y el control territorial.
Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia, ha tomado la iniciativa para consolidar su rol de ordenadora en el territorio bonaerense. Su reciente actividad, que se extendió durante toda una jornada y sirvió de lanzamiento para la Escuela de Formación, Debate y Análisis Político (EFDAP), demostró una capacidad de movilización considerable, reuniendo a más de 1500 dirigentes. Sin embargo, un detalle no pasó desapercibido: la casi nula presencia de integrantes de Las Fuerzas del Cielo, el espacio juvenil alineado con Santiago Caputo.
Esta confrontación ha escalado más allá de los despachos y los actos políticos, llegando incluso al ámbito judicial. Hace apenas un par de semanas, el diputado Sebastián Pareja, un hombre cercano a Karina Milei, presentó una denuncia contra usuarios de redes sociales que, se presume, estarían vinculados a la militancia de Caputo.
Las acusaciones de agresiones en twitter reflejan la virulencia y el nivel de enfrentamiento que ha alcanzado la disputa interna.
Las diferencias también se hacen sentir en la agenda política de alto perfil. Este lunes por la noche, los principales protagonistas de esta contienda no coincidieron en la cena de la prestigiosa Fundación Libertad, un evento donde el propio presidente Javier Milei fue el orador principal.
Desde el entorno de Caputo, la justificación para su ausencia fue que estarían abocados a revisar las respuestas de los ministerios para el informe de gestión que Manuel Adorni presentará en la Cámara de Diputados, una explicación que no logró disipar las especulaciones sobre la tensión subyacente.