La realidad económica golpea con fuerza la mesa de los argentinos, y los números no mienten. Febrero marcó una nueva caída generalizada en las ventas de los principales canales de consumo, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Desde los supermercados hasta los centros de compras, la tendencia es clara: la billetera aprieta y la gente compra menos, un síntoma inequívoco de una economía en contracción que afecta directamente el día a día de millones de familias.
Los supermercados, termómetro del consumo masivo, registraron un retroceso interanual del 3,1% en términos reales. A pesar de que las ventas nominales alcanzaron la impresionante cifra de $2,21 billones, un monto equivalente a más de 5.5 millones de sueldos promedio de un laburante, este valor se ubicó muy por debajo de la inflación.
La situación se agrava al ver que, dentro de este canal, rubros esenciales como carnes y frutas y verduras mostraron fuertes aumentos nominales, mientras la dependencia de las tarjetas de crédito (43,6% de las ventas) se consolida como la principal herramienta para financiar el día a día.
En este panorama desolador, los autoservicios mayoristas emergen como una suerte de refugio para quienes buscan estirar el dinero. Aunque también sufrieron una caída real del 1,2% interanual, su retracción fue más moderada, evidenciando una resistencia relativa.
Con ventas que superaron los $329.001 millones (equivalentes a unos 822 mil sueldos promedio), este canal sigue captando tanto a comerciantes como a consumidores finales que, en la búsqueda de precios más bajos, se vuelcan a las compras en volumen, priorizando bienes de almacén y artículos de limpieza.
La situación para los centros de compras es aún más cruda, con una caída del 2,1% interanual en términos constantes, confirmando que el consumo de bienes no esenciales es el más sacrificado.
Pese a que las ventas nominales sumaron $495.867 millones, un volumen comparable a casi 1.24 millones de sueldos promedio, el panorama es complejo. Si bien indumentaria y accesorios, junto al patio de comidas, mantienen cierta tracción, la retracción general indica que el esparcimiento y los lujos quedan relegados frente a las urgencias.