En un acto cargado de significado político en Avellaneda, el gobernador Axel Kicillof encabezó el lanzamiento del espacio de Educación del Movimiento Derecho al Futuro.
Acompañado por figuras clave como la vicegobernadora Verónica Magario, el intendente Jorge Ferraresi y el ministro de Gobierno Carlos Bianco, el mandatario bonaerense no solo delineó su visión para la educación pública, sino que también lanzó duras críticas al gobierno nacional, posicionándose firmemente como una alternativa para el futuro.
Tras su reciente viaje a Europa y su participación en el homenaje al Papa Francisco en Luján, Kicillof se refirió a la situación actual del país como una “pesadilla” de la que “falta poco para que se termine”.
Enmarcó la realidad argentina dentro de un contexto mundial de “conmoción” y “suma crueldad”, alertando sobre el avance de las ultraderechas y sus impactos en la industria, la producción y el comercio, que afectan “prácticamente todos los sectores de la economía”.
El eje central del discurso fue la defensa de la educación pública, a la que consideró bajo un “fuerte ataque” del Gobierno nacional.
En ese marco, sostuvo que no se trata solo de una cuestión presupuestaria, sino de una decisión política orientada a “desmantelar” un modelo de país con industria, ciencia y soberanía, y avanzar hacia un esquema de trabajo precarizado.
Kicillof calificó además el desfinanciamiento educativo como una “política criminal”, al señalar el impacto de la interrupción del FONID, que implica meses de ingresos menos para docentes, y la paralización de obras escolares en distintos puntos del país.
Finalmente, cerró con un mensaje político: “Falta poco para que se termine esta pesadilla”, en una frase que buscó proyectar posicionamiento del peronismo bonaerense de cara al escenario nacional.