El tablero político argentino comenzó a recalentarse con miras a 2027, y un movimiento clave se gestó desde Barcelona. Allí, en el marco de la Global Progressive Mobilisation, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, se reunió con el gobernador bonaerense Axel Kicillof y no dudó en vaticinar en sus redes sociales: “Me reuní con el alcalde de Buenos Aires Axel Kicillof, quien posiblemente será presidente de Argentina para sacarla de su colapso. La unidad del progresismo argentino es fundamental para el mundo”.
Kicillof, por su parte, reflejó la sintonía del encuentro, señalando que “compartimos un grato momento” donde analizaron los desafíos de América Latina en un contexto global inestable.
Hizo hincapié en la “importancia de construir alianzas para el bienestar de nuestros pueblos”, especialmente frente a lo que ambos mandatarios identifican como “las amenazas de la ultraderecha internacional”. La imagen de ambos líderes juntos se convirtió rápidamente en un símbolo de esta proyección regional y nacional.
La cumbre en Barcelona, convocada por el presidente español Pedro Sánchez, no fue un evento menor. Se presentó como una respuesta global al avance de las fuerzas de ultraderecha en el mundo, reuniendo a figuras de peso como Luiz Inácio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Yamandú Orsi. La presencia y el protagonismo de Kicillof en este foro lo ubican en un selecto grupo de líderes progresistas con proyección internacional.
Me reúno con el alcalde de Buenos Aires @Kicillofok, quien posiblemente será presidente de Argentina para sacarla de su colapso.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) April 17, 2026
La unidad del progresismo argentino es fundamental para el mundo pic.twitter.com/QdTo89cCZ3
El viaje de Kicillof a España, sin embargo, no fue solo diplomático. Su agenda combinó encuentros políticos con una intensa búsqueda de inversiones, reuniéndose con CEOs de importantes empresas españolas.