Los datos del primer bimestre de 2026 confirman un escenario de extrema fragilidad para los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires.
El informe técnico de PPA Consultora revela que, aunque el gobierno de Axel Kicillof inyectó más de $424.000 millones en febrero, la inflación ha pulverizado el poder de compra real de las comunas, afectando especialmente a los recursos de libre disponibilidad.
El dato más alarmante para los intendentes es el desplome de la coparticipación bruta, el pulmón financiero que permite pagar salarios y gastos corrientes. En el primer bimestre, la coparticipación bruta (recursos sin destino específico) se contrajo un 12%. Esto representa una pérdida de $94.963 millones a precios constantes en comparación con el año anterior.
Solo en el segundo mes del año, la caída real total fue del 1%, lo que equivale a $4.213 millones menos para las arcas municipales.

El sistema se está volviendo más rígido. Mientras caen los fondos de libre uso, ganan peso las transferencias con destino específico, como el Fondo de Financiamiento Educativo ($51.986 millones en febrero), limitando el margen de maniobra de los intendentes.
El Coeficiente Único de Distribución (CUD), la fórmula que define cuánto recibe cada distrito, ha sido determinante en la suerte fiscal de este verano.
Los municipios que sufrieron la baja máxima del 5% en su CUD —principalmente del conurbano y zona norte— enfrentaron caídas totales de hasta el -16,14%. Es el caso de San Isidro (-11,67%), Pinamar (-10,78%) y Vicente López (-10,20%).
Distritos como Carmen de Areco (+14,49%), Lobos (+10,06%) y General Rodríguez (+9,75%) lograron sortear la crisis gracias a mejoras estructurales