En medio de los ruidos de fragmentación que sacuden al peronismo y los duros cruces entre las organizaciones territoriales, el gobernador Axel Kicillof movió sus piezas para consolidar su propia estructura de base.
En una reunión con los principales referentes de MDF Juventudes (Movimiento Derecho al Futuro), el mandatario provincial no solo reordenó la agenda tras el impacto que causó en el plano cultural el reciente fallecimiento del Indio Solari, sino que bajó una línea discursiva quirúrgica para blindar su proyecto presidencial: prohibido contestar las agresiones de La Cámpora en público.
El cónclave, calificado como “altamente positivo” por los participantes, sirvió para ponerle fecha al postergado encuentro de la militancia, que ahora se desarrollará entre fines de agosto y principios de septiembre.
La novedad estratégica radica en que la convocatoria ya no estará circunscrita a las fronteras de los 135 distritos bonaerenses; el kicillofismo busca nacionalizar el armado invitando a agrupaciones juveniles de diversas provincias del país para exhibir músculo federal frente a la conducción centralizada de Máximo Kirchner.
Consciente de que la interna de Fuerza Patria erosiona la capacidad de acumulación frente al gobierno de Javier Milei, Kicillof instruyó a sus cuadros juveniles a mantener una disciplina de hierro. La directiva transmitida a las bases del MDF fue taxativa: esquivar todo tipo de cruces mediáticos o digitales con los sectores que responden al Instituto Patria.
“Lo que está en juego es muy grande y se debe pensar estratégicamente, construyendo apoyo discursivo para las políticas de la provincia de Buenos Aires y defendiendo la gestión, incluso ante opositores internos”, les transmitió el gobernador a los militantes del MDF.