domingo 20 de septiembre de 2020 - Edición Nº1641
La Letra Chica » Política » 14 sep 2020

Nota de opinión

El hábitat informal

Por Omar Plaini, senador provincial por el Frente de Todos, secretario general Sindicato de Vendedores de Diarios Revistas de la Ciudad Autónoma y Provincia de Buenos Aires (Sivendia).


Cuando las fotos del diario nos muestran carpas de chapa y nylon con una lámpara en medio de la noche, para "cuidar" un terreno que fue tomado, la primera sensación es Desolación. Y la segunda, es el fracaso y la deuda de la política.

Para tomar un caso, en la ciudad de La Plata, Capital de la Provincia, la cantidad de "Barrios Populares" es alarmante, con más de 150 asentamientos irregulares, muestra la evidente debilidad para abordar una solución a este grave conflicto social, debería ser prioridad y encabezar la agenda del Ejecutivo Municipal. Más aún cuando cada vez que surgen "tomas" en la Ciudad su respuesta es: no son de La Plata, están organizados, lo hacen para vender los lotes.

La problemática del acceso a la tierra data de una disputa entre el derecho a la propiedad privada de unos pocos, y el derecho a la tierra, la vivienda y la ciudad de muchos otros. Art. 14 de la C.N. todos los habitantes gozan del derecho a un Ambiente sano.

En el análisis general, sería bueno, recorriendo un poco la historia Argentina, saber si hoy estaría en discusión aquel máximo tomador de tierras de nuestro País, estoy hablando del Gral. Julio Argentino Roca, él mismo que le sacó las tierras a los pueblos originarios para entregarla a la oligarquía.

Dicho esto, también tenemos que reconocer que existe una relación directa entre las tomas y las crisis socio- económicas, partiendo de que estos procesos son expresión de necesidades insatisfechas.

Los trabajadores ven cada día más lejana la posibilidad de tener una casa propia, el problema de la crisis habitacional se agudizó con la pandemia, la misma, avanzo la profundización del deterioro económico y social, a muchos los dejo sin la posibilidad de seguir pagando un alquiler o duramente tener que optar, entre un espacio físico o alimentar a su familia, como se desprende de algunas notas periodísticas de estos días.

Quienes llegan a ocupar suelos que no les pertenecen son siempre una señal y alarma al "sistema” que rompe con el sacro santo derecho a la propiedad privada, esa que espera la llegada de la larga mano del Estado para poner orden y progreso. Es claro que las respuestas oficiales no pueden ser sólo las de usar el monopolio del orden. Es su responsabilidad central velar por los derechos que le asisten constitucionalmente a los ciudadanos y ciudadanas que habitan nuestro suelo.

En días se llevará a cabo por decisión judicial el desalojo colectivo en la toma de terrenos de la localidad de Guernica, y será necesario por parte del Estado constituir una mesa de gestión, con la participación de los diferentes actores de la comunidad para encontrar la debida y necesaria respuesta a estas familias que necesitan y tienen derechos a ser parte del suelo urbano.

En este andar, desde el comienzo de cada invasión y apropiación de tierras interfieren diversos sujetos sociales, cada uno con sus diferentes grados de participación y en función de sus intereses, muchas veces opuestos entre sí. Está claro que los necesitados de tierra, desde el momento que gestan la idea de tomarla son los que tienen el rol protagónico, logran identidad colectiva y realizan un conjunto de acciones con un propósito bien claro: obtener la tierra como un derecho humano a esa necesidad. Siempre se sabe cómo comienza, pero nunca como terminará. “La tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no la codicia de cada hombre”, Mahatma Gandhi.

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