La crisis del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) no da tregua. Tras el fracaso del cónclave de ayer entre las cámaras empresarias y la Secretaría de Transporte de la Nación, las concesionarias confirmaron que los colectivos continuarán circulando con frecuencias reducidas (con recortes de hasta el 30% en algunas líneas), mientras la expectativa se traslada ahora al despacho del ministro provincial, Martín Marinucci.
Aunque el Estado nacional no transfirió los subsidios adeudados lo que mantiene el servicio “a media máquina”, hubo un principio de alivio financiero proveniente de la calle 6 en La Plata.
La administración de Axel Kicillof destrabó las compensaciones tarifarias de abril. Según las cámaras (CEAP, CTPBA, AAETA), este flujo de fondos permitirá cancelar los salarios adeudados a los choferes, desactivando temporalmente la amenaza de un paro total de la UTA.
El detonante de la crisis actual es el precio del combustible. Las empresas denuncian que compran el litro entre $2.100 y $2.444, mientras que la estructura de costos que reconoce Nación quedó "congelada" en valores de enero.
Pese a la falta de fondos, la CNRT inició el labrado de actas de infracción a las líneas que no cumplen con los niveles de servicio mínimos.