Cuando parecía que las aguas internas del peronismo bonaerense se calmarían tras la definición de las autoridades del PJ, un nuevo foco de conflicto brotó de la mano de La Cámpora.
El intendente de Lanús, Julián Álvarez, dejó caer la bomba en una visita a San Juan: la Federación Argentina de Municipios (FAM), actualmente bajo la órbita de Fernando Espinoza de La Matanza, será objeto de disputa en julio, cuando vence el mandato del matancero, alineado con el proyecto de Axel Kicillof y su Movimiento Derecho al Futuro.
La movida no es menor, ya que Álvarez argumenta que la FAM es una “herramienta muy importante” para discutir con el gobierno nacional y exigir recursos, especialmente para las obras paralizadas que afectan a todos los municipios del país.
En un contexto de ajuste y recortes de la administración Milei, donde los intendentes se sienten “con la soga al cuello”, el control de este organismo se vuelve crucial para articular respuestas conjuntas y defender los intereses territoriales.
La sorpresa, sin embargo, fue mayúscula en el entorno de Kicillof. Miembros de su mesa chica reconocieron no tener en el radar la renovación de autoridades de la FAM, lo que generó cierto malestar y acusaciones veladas hacia La Cámpora por vivir en un “cierre de listas eterno”.
La cuestión es que la FAM ya se había perfilado como un espacio clave para impulsar la candidatura presidencial de Kicillof de cara a 2025, especialmente en provincias donde el peronismo no gobierna, lo que añade una capa extra de complejidad a la disputa.
Este nuevo round se suma a recientes tensiones entre La Cámpora y Espinoza en el propio municipio de La Matanza. Facundo Tignanelli, referente camporista, cuestionó duramente al intendente por incorporar dirigentes del PRO y la Coalición Cívica a su gabinete, tildándolos de "antiperonistas" y criticando la gestión local.